jueves, noviembre 10, 2016

POBRE MUNDO

Lo van a deshacer
va a volar en pedazos
al fin reventará como una pompa
o estallará glorioso...
como una santabárbara
o más sencillamente
será borrado como
si una esponja mojada
borrara su lugar en el espacio.
Tal vez no lo consigan
tal vez van a limpiarlo.
Se le caerá la vida como una cabellera
y quedará rodando
como una esfera pura
estéril y mortal
o menos bellamente
andará por los cielos
pudriéndose despacio
como una llaga entera
como un muerto.

Idea Vilariño
(Las Toscas 1962)

Idea Vilariño, Uruguay (1920-2009), comentó en  entrevista a Elena Poniatowska: “Uno es más que su yo profundo, que su posición metafísica; hay otras cosas que cuenta: el dolor por la tremenda miseria del hombre, el imperativo moral de hacer todo lo posible por que se derrumbe la estructura clasista para dar paso a una sociedad justa. Aún cuando uno sea coherente con su actitud esencial -hay una sola coherencia posible- no puede evitar ver el dolor, no puede rehuir el deber moral.  Y entonces se pone a compartir la lucha, a ayudar la esperanza”. 
Idea Vilariño publicó “Pobre mundo” en 1966.

domingo, noviembre 06, 2016


A luz y sombra

Al amanecer una tela se levanta y huelo la humedad suave que amalgama tierra  y cielo.  Es el instante, vértice preciso, en que  desde algún lugar se suma un recuerdo a lluvia, a  noche fresca y suave. A flor abriendo sin urgencia. A cielo estrellado y  limpio.
 Los aromas se separan y  sin embargo son uno solo.  Los pájaros  se dejan escuchar acompañando la maravilla. A conciencia el sonido de mis  pasos , incluso antes de darlos , el pulso del pie sobre la tierra se anticipa. Algunas hojas del laurel caen lentas y las ramas se sacuden en su lengua.
Los rayos de luz  al unísono, la  claridad  y sombra , quizás ahí contra toda explicación  nace el arcoíris.  Luego , en esa línea delgada , incluso  me  parece  hasta paralela, está la escena de la vida cotidiana. Entrecierro los ojos para no perder ese ínfimo instante  pero no  encuentro esa puerta.
En breve ya todo despierta y  resbalará. Quién sabe dónde  se sumergen estos tesoros húmedos, es seguro que   alguien se encarga de protegerlos    para que todo vuelva a brotar, para que vuelva a salir la luna. Aún es  un momento sagrado.
Se cerró la puerta sobre mí, sobre la casa que  se pondrá en pie. Sobre la ciudad.
Y pasan las horas , luz y sombra trasladan  desde el ventanal  el día. Veo agigantarse el pulso de la ciudad, algo de dragón en ese cuerpo de autos sumándose a la arteria de la rambla.
Manejando en la inercia de  uno más. Sin mirar ni buscarse  
Ni saberse descubiertos. Sin saber quiénes somos. Ni que pensamos en verdad.
Sin saber que quedamos ajenos en el camino.
Van.
Otras veces , vamos.

Dolores M. De “Noche Equilibrista “


lunes, septiembre 05, 2016

De ángeles, demonios y luciérnagas



Me renuevo con la lluvia y ella también  logra tironearme  en el tiempo, el olor a la tierra  húmeda me aviva los recuerdos y los aromas,  sencillamente salen de su escondite y  me despiertan. Los motivos los desconozco pero  ha sido y es  así.  
Algo se prepara en lo hondo y a su momento y temperatura me encuentra. Lo que no es visible se acerca, lo que he olvidado me visita. Son días de espera  y en ellos  lo viejo se hace nuevo.


Siempre he vivido en Montevideo   hasta que un día   el viento   cambió  mis coordenadas, pero el  Jardín Botánico   ha sido, y aún lo es , mi lugar dentro de la ciudad. Ese templo guardián  donde he escondido mis ángeles y  lobos.  En estos días lo extraño.
He caminado incontables veces por esas calles internas y  me he resguardado  bajo los cipreses calvos hasta que las ramas  daban anuncio de seguir adelante.  Los contemplé vacíos y con  sus brazos  pelados después de haber estado con un terracota reluciente , esplendorosos   después de  tener el verde más vivo que he  encontrado entre el asfalto. Ahí me he quedado  escuchando, escuchando y  sin duda  que en  este paraíso descubrí   lo que me gusta el silencio.
Y sé muy bien    que en todos sus rincones   hay  aromas y juegos   que      fuimos descubriendo, aún se me cuelan entre las manos las mojarritas y  se   juntan en los huecos de mis  manos  las hojas coloridas del otoño   ,   con  las cuales  armamos innumerables  ramos de colores.

Se me enredan en los pasos de hoy, los pasos de ayer, aquellas  huellas que no sabíamos hacia dónde se dirigirían. Se ponen a correr entre los árboles  las imágenes atesoradas hasta llegar  y encontrar  la hamaca vacía, la que sentimos nuestra por años y años . Amontonar las túnicas sobre las manos de Lola y ella sabiendo que éramos felices, muy felices y libres. Ella nos enseñó sobre la felicidad.

Allí supimos que nos gustaría   juntar  los frutos de los árboles  e ir volviendo  a casa cuando las  luciérnagas  nos   señalaban  el caer de la tarde.  

 Me siento agradecida  con Lola  por haber despertado  mi amor por este rincón   que adopté por el resto del tiempo  y  que aún me colorea el  pasado y el presente. Agradecida de hacernos conocer   lo  que no todos ven. No es original, pero es  nuestro.

Desde hace años que no encuentro luciérnagas en la ciudad… …

sábado, julio 23, 2016

Muchas gracias!!!!

En La Máquina de Pensar recibimos a Alberto Richieri y Dolores Meijueiro integrantes del Taller Literario que orientó Milton Schinca a lo largo de años (y que originó la Carta a mis alumnos)

COMUNICACION2000.COM



domingo, junio 26, 2016

Gracias Literariedad por  difundir,  por compartir!!!

https://literariedad.co/2016/06/19/seleccion-de-poemas-de-dolores-meijueiro/                                              

                                                                                                                     

miércoles, junio 08, 2016

EN EL CENTRO DE LA VIDA 
El día en que llegaste el nogal se abanderaba con una única nuez sobre su rama alta, altísima. Fruto que sostuvo en su centro las estaciones que lo maduraron, el rocío, las lunas y soles; misterios que sintonizan la naturaleza y la palabra que será pronunciada. Esos instantes en los cuales llegamos a escuchar la tierra y sus raíces; algo nuevo late allí. Mirar al cielo, seguir esa nube distinta y rara , buscarle un semejante y saber que son otros los momentos que vendrán. Tener la certeza que no logramos ver todo lo existente de su recorrido y agradecer la señal que nos es mostrada.
A la mañana el sol brillaba muy tibio sobre nosotros y sobre las hojas amarillas, qué aún y cómo cada año colorean el patio y los recuerdos. Amamos ese árbol, nos trae más que frutos, más que sombra, aunque ya esto es mucho. Nos trae tus latidos cómo el primer día, los cuales despertaron los nuestros, tanto cómo el verte crecer con el asombro cotidiano. Tanto para agradecer.

martes, abril 05, 2016